ALFARERÍA DE QUINCHAMALÍ
Quinchamalí es un pequeño poblado, distante 35Kms. al sur- oeste
de la ciudad de Chillán, en el centro sur de Chile. En ese lugar, las
familias han heredado por generaciones, el tradicional arte de la
alfarería en greda, Esta tradición, de cientos de años, es propia y
original de Quinchamalí. Las piezas de un hermoso acabado
en dos colores tradicionales de esta zona- café rojizo y negro-,
son un perfecto regalo originario de esta tierra austral. Las piezas
utilitarias como azafates, budineras,pailas, sartenes, son ideales
para cocinar en hornos de barro, convencioneles, microhondas o
directamente al fuego. Hay además una amplia muestra de platos,
tazas, mates que conservan el calor del agua por mucho rato.
Una humilde ensalada de lechugas o tomates a la "chilena", con
cebolla, cilantro y ají verde, lucen apetitosas en cualquier mesa.
Todas las piezas, son confeccionadas completamente a mano,
sin ayuda de torno. La arcilla es propia del lugar y se extrae de
la tierra en forma artesanal.Luego de remojar la greda, cada
pieza pasa por 13 pasos,en las que las artesanas le dan forma
con sus propias manos y ayudadas sólo con herramientas muy
simples tales como pedazos de madera,piedras,trozos de cuero
y clavos. En seguida se aplica una capa de tierra roja, y como
terminación se cuece con cenizas. El color profundo de las piezas
negras, se obtiene quemándolas.
Quinchamalí fue un antiguo asentamiento indígena.
Durante la Colonia, fue reducto mapuche. Las mujeres aborígenes
dejaron sentada su fama de centro alfarero,
habilidad y arte que han mantenido las loceras,
generación tras generación, hasta llegar a las actuales.
Los alfareros aborígenes se congregaron en Quinchamalí
Los alfareros aborígenes se congregaron en Quinchamalí
porque aquí encontraron los elementos
que necesitaban para su trabajo,
las tierras vegetales, la greda, las plantas
que proporcionan las tintas.
Quinchamalí es una región de rica vegetación.
Su nombre procede, precisamente, de un arbusto
que servía a la antigua farmacopea
herbolaria de los indígenas.
La mayoría de los utensilios y artefactos domésticos
usados por la población de esta región, son todavía
del mismo tipo que los que encontramos en las
mapuches, donde los cadáveres eran colocados
junto a vasijas y alimentos para las necesidades
del largo viaje.
También se encuentran en esta cerámica
las huellas de la influencia posterior española:
en cerámica zoomorfa
La última etapa de este trabajo es la decoración.
Estas mujeres usan caolí y tinturas de origen vegetal
que se aplican con pinceles hechos por ellas,
increíblemente primitivos. Los motivos decorativos
que usan son, en su mayor aportes post hispánicos
y se refieren a flores y a motivos geométricos.
Anécdota al margen:
A Pablo Neruda le encantaba recibir regalos;
su amor por los objetos
quedó patentado en su vocación innata
de coleccionista al tiempo que tenía una
profunda admiración por la artesanía.
En una ocasión, señaló que
“el único regalo que le hice a Picasso
fue un chanchito negro, alcancía, juguete,
aroma chillanejo,
creación de la insigne locera
Práxedes Caro”, artesana de Quinchamalí.